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Introduction Material on Cheon Un-yeong

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En 1994, la novelista Cheon Un-yeong se graduó en la Facultad de Periodismo y Medios Audiovisuales de la Universidad de Hanyang. En 1997, obtuvo también la licenciatura en Literatura Creativa por la Universidad de Artes de Seúl. Posteriormente, completó en la Universidad de Korea University un posgrado en Literatura Coreana. En 2000, comenzó su andadura como novelista, obteniendo con su obra La aguja el Premio Literario de Primavera convocado por el diario Dong-a Ilbo. Al año siguiente, obtuvo la IX Beca para Escritores de la Fundación Cultural Daesan y publicó su primer libro de cuentos, que recogía el título de La aguja . En 2004 publicó Fulgor , y el año siguiente salió a la luz su novela Hasta otra, circo , que recibió múltiples elogios del público y de la crítica.

La crítica ha definido a Cheon como pionera de una nueva estética de lo femenino, situando su narrativa muy lejos de esa hornada de escritoras que protagonizaron la escena literaria surcoreana al comienzo de los años 90. En 2003 obtuvo el Premio de Literatura Creativa Shin Dong-hyeob, y, en 2004, el Premio de las Artes. Su tercera novela, Modo de empleo de sus lágrimas , la segunda, Jengibre , y la cuarta, Ya sabe usted, madre , supusieron su incorporación, casi inconsciente, a un grupo de escritores ya experimentados.

En sus obras, Cheon Un-yeong plasma historias humanas. Su filantropía fue tal que, en sus tiempos de universitaria, convirtió la habitación alquilada donde vivía en una especie de taberna donde se reunían cada tarde numerosos amigos para estudiar, celebrar asambleas y compartir unos tallarines. Asegura que esto obedece a un instinto que heredó de su abuela, quien, no teniendo medios para sufragar la educación de sus hijos, siempre ofrecía a los vecinos algo de comer. Para Cheon, cocinar para los demás es todo un placer. De ahí que albergara la aspiración de hacerse periodista, por lo que esta profesión tenía de contacto con la gente. Pero no es precisamente habilidades sociales lo que le exigen a uno para ejercer el periodismo, sino más bien títulos como el TOEIC, el TOEFL y cosas por el estilo. Así, en los tiempos que vieron caer bajo la apisonadora de la autoridad a Kang Kyong-dae1, encontramos a la estudiante Cheon Un-yeong sentada en la última fila de su clase, donde permanecía apenas el tiempo necesario para contestar cuando pasaban lista, y con materiales como brazaletes y pósters. Su sueño de hacerse novelista le llegó de manera ciertamente inesperada. Estando en clase de crítica literaria, en cuarto año de carrera, le tocó como tarea escribir una crítica sobre un sistema financiero de reciente implantación por el gobierno de Kim Yeong-sam. A su docente le gustó el texto, y recomendó a Cheon que probase a escribir ficción. Aquellas palabras se colarían en la cabeza de la joven como un rayo de luz. Así, de forma casual y a raíz de un comentario incidental sobre un texto de no ficción, fue como se vio Cheon Un-yeong ante el camino de la creación novelística. Con la convicción de que no había nada que se le diera bien, pero que “ pesar de ello la novela sí puede ser un camino para mí” terminó sus estudios en Han-yang y, de allí, pasó a la Universidad de Artes de Seúl, donde, durante dos años, leyó montones de libros. Su avidez lectora era tal que, cuando salía en clase el nombre de algún escritor que no le sonaba, ella fingía conocerlo, tomaba nota del nombre y, nada más salir de clase, corría a buscar toda su obra para empaparse de ella. Durante esos dos años, leería 5 ó 6 veces más libros que en toda su vida anterior. Fue un periodo que dedicó a cultivar su sueño literario, ése que naciera un buen día, inesperado como un rayo de luz, un periodo que ella describe así: “ice amigos interesados en la novela, me acerqué a buenos profesores, aprendí la inquietud creativa y la pasión por la escritura”

En cada instante de actividad creadora, Cheon Un-yeong tiene siempre la mente centrada en un determinado ´motivo´. Si, en La aguja, este tema es la dualidad entre belleza y fealdad, en Fulgor encontramos tanto el contraste entre vida y muerte...y así hasta la fecha. Asegura que es hoy, tras años de darles vueltas en su cabeza, de rumiarlos una y otra vez, cuando su conciencia ha despertado a ellos. Entre sus obras, encontramos diferencias. No son diferencias sin más; se trata de disimilitudes que llegan a lo consciente. La protagonista de La aguja , por ejemplo, es una mujer joven que se dedica a tatuar cuerpos masculinos; en Aliento, encontramos a un joven que trabaja despedazando cabezas de vaca en el mercado ganadero de Mayang-dong, mientras que Su mar y usted es la historia de un matrimonio que vive de la venta de anguilas asadas. En sus obras encontraremos, además, lugares como una tienda de objetos usados (en Felicidad Segunda Mano ) y personajes como un trabajador del túnel de la bruja de un parque de atracciones (Casa Encantada ) o un peón de la construcción (Espinazo ), entre otros. Los protagonistas de sus novelas son personajes difíciles de encontrar en la narrativa coreana contemporánea. El hecho de recrear con todo realismo estos mundos, habitado por personas tan peculiares y desconocidas, es otro rasgo que define el estilo de Cheon Un-yeong. Ello le exige una labor ardua y concienzuda de documentación que refleja, a su vez, el gran interés y amor que la autora siente por las vidas de los demás.

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