Share
  • Report/Text
  • Spanish

Literatura Coreana: Yi In-seong

Contents

Yi In-seong inició su carrera literaria con la publición de su novela “Hacia la hora ajena” en 1980. Su primera colección homón- ima de narraciones “Hacia la hora ajena” (1983) que contiene en realidad tres obras, cuenta entre las obras más remarcables de la literatura narrativa coreana. Las novelas de Yi In-seong, quien tam- bién se hizo un nombre como experto en literatura francesa, rondan la tradición de la novela de vanguardia moderna. Las características de su creación son la descripción minuciosa y sagaz del estado de conciencia de los personajes y su realidad exterior, la desaparición de la homogeneidad, la representación re- fl exiva y la remarcación de lo fi cticio. Yi In-seong nació en 1953. Fue estudiante universitario durante la época de la dictadura y comenzó a perfi larse como autor, precisa- mente al mismo tiempo en que el nuevo gobierno militar se apoderó del poder incrementando la represión de la oposición militar. Ante este trasfondo, en los años 70 y 80 dominaba en la literatura coreana una tendencia hacia el realismo como acto de resistencia política y como crítica social. Esto se debía en gran parte a la convicción de que un cambio radical fuera más urgente que el desarrollo de la propia literatura. Yi In-seong ciertamente mantuvo su actitud crítica a las cir- cunstancias sociales, sin embargó, se negó a someter la literatura a un propósito político. Su intención era, más bien, enfrentarse a la La vanguardia como rebelión contra la realidad de la represión represión política a través de la literatura. En ninguna de sus nove- las, la realidad política ocupa el primer plano. Los síntomas de la represión se manifi estan, en cambio, de forma latente en la rutina diaria de los protagonistas. En vez de dirigir el foco a la represión política, observa concientemente la represión cotidiana que fun- ciona a un nivel mucho más profundo. Su crítica se dirige contra el lenguaje ofi cial, esquematizado, y por la visión que presenta el mundo en su forma virulenta, denuncia la violencia consecutiva, que reniega de la individualidad singular, haciendo hincapié en lo general y abstracto. Para él, represión signifi ca principalmente la represión de la individualidad y de la libertad de pensamiento y convicción de cada persona en particular, más allá de la represión de la literatura, contra la que también se rebela. Sus obras rebalsan el margen de las convenciones estilísticas generals, lo que genera un clara interpretación de su intención. El mundo es fi cción, esta es la idea que impregna sus obras,y aparte no es otra cosa que un escenario, al que nos subieron a la fuerza. Sobre este entablado no somos más que actores, que juegan su rol por obli- gación. A través del medio de la fi cción literaria, Yi In-seong intenta desmantelar la fi cción camufl adad de realidad. Esto le confi ere a sus obras un caracter paradójico que se presenta entre la fi cción sobre la fi cción, o sea: la fi cción de la apariencia. El motivo de su segunda novela “Respiración infi nitamente honda” (1989) procede por ejemplo a partir de un artículo que apareció en un periódico sobre un corredor de maratón, que iba aventajando la carrera y repentinamente desistió de seguir corrien- do. En la nota periodística se describe al corredor de maratón como un atleta excepcional dotado de un gran espíritu de sacrifi cio. La novela, en cambio, pone en cuestión la opinión doctrinal del artículo de periódico, que solo se ocupa de la conducta del deportista desde una perspectica funcional. El autor intenta aproximarse a la verdad más compleja, volviendo a convertir en fi cción la historia que a pe- sar de estar basada en un acontecimiento real ya no es más que una fi cción ornamenteada. En la novela “Hacia la hora ajena” comienza a reconocer que el mundo resulta ser un teatro y no es más que fi cción, afi rmándolo acertadamente en el contexto de una obra de teatro. Esta obra de teatro, escrita por el protagonista de la novela, se despliega ante el trasfondo de un mundo fi cticio, en donde to- dos las personas son actores y, por lo tanto, “dramatizan“ la vida que no es otra cosa que teatro. Este mundo dramatúrgico es una alegoría a la “teatralidad” del mundo. El protagonista, autor del libreto, es el “yo — espectador”, a la par de ser el “él — actor princi- pal”. Semejante desorganización de la personalidad es la respuesta concordante con la concientización de la fi ccionalidad del mundo. La múltiple personalidad del protagonista que se prolonga a través de toda la novela, se remonta a la permantente discrepancia en- tre la personalidad que juega su rol en la fi cción y la personalidad conciente de esta fi cción, entre el sujeto representado (sujeto enun- ciado) y el sujeto representador (sujeto enunciador), la discrepan- cia entre la personalidad determinada y la personalidad indetermi- nada. Lógicamente, no se puede fi jar este antagonismo. Es fl exible y, por lo tanto, la desorganización de la personalidad continuará infi nitamente, mientras sea posible contemplar al espectador y con- cientizar simultáneamente su estado de conciencia. La conciencia propia y el deseo desempeñan un rol signifi ca- tivo para la personalidad que se quiere desquitar de la fi cción im- partida por el mundo. En la novela “Última fantasía de amor”, Yi In-seong plantea que una sociedad represiva tiene un gran interés en mantener bajo control las necesidades individuals, Según él, complacer las necesidades prohibidas facilita la realización de la libertad humana. Este conocimiento también se encuentra en otras obras suyas. En su narración “Una abeja en la ventana” (1982) el yo-narrador deja desvanecer su cuerpo pesado y plomizo lentam- ente en el aire como si fuera humo. Sueña con “alejarse como a la deriva, hacia donde las formas pierden sus contornos y les aguarda la libertad.” Esta parte del texto, que parece ser escrita en un delirio de drogas, muestra como se niega a un orden fi jo, su necesidad de descarrilamiento y su ímpetu de renegar la obediencia. El deseo es la palabra clave para caracterizar la literatura core- ana de los 90, es decir, a los autores jovenes que debutaron con sus obras en los 90. En aquella época, se ha comenzado a tematizar en la literatura por primera vez el problema del deseo humano y la incontenible necesidad de derrumbar el tabú moral. En lo que atañe este tema, Yi In-seong es un precursor en el manejo de este argu- ment pues, su contemplación y representación del deseo humano ha alcanzado una profundidad inigualable hasta hoy en día.

 

International Events (1)

Translated Books (10)